La cultura venezolana
Es un crisol que integra fundamentalmente a tres familias distintas: la indígena, la africana y la española. Las dos primeras a su vez tenían culturas diferenciadas según las tribus.
La diversidad cultural es una parte importante como fuerza que impulsa el desarrollo, no solo económico, sino como forma de enriquecer la vida de las personas. Además, es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible.
La cultura como creadora de identidad, como generadora de inclusión social, como aglutinadora y catalizadora de diversidad, como generadora de especificidades locales, propiciadora de redes sociales, promotora de participación, es central en la estrategia integral de desarrollo local.
Los idiomas oficiales reconocidos en la constitución son el castellano y los idiomas indígenas, es decir, más de una treintena de lenguas (guajiro, warao, Pemón, entre otros), para el uso oficial de los pueblos indígenas, la mayoría de ellos con pocos hablantes (menos del 1% de la población total).
El árabe se habla principalmente por las colonias libanesas y sirias en la Isla de Margarita, Maracaibo, Puerto la Cruz, Maracay y Caracas; el Varaqueño man es hablado en Santa Elena de Uairén estado (Bolívar) por buena parte de la población, dada su cercanía a Bolivar, mientras que parte de la población de la Colonia Tovar (Aragua) habla un dialecto del alemán, llamado (alemán coloniero).
Por su parte, el idioma inglés está muy extendido debido a la influencia de los inmigrantes estadounidenses (principalmente motivado a la explotación petrolera).
La constitución establece la libertad de culto y alrededor de la población venezolana se identifica como católica en su mayoría pertenecientes a la Iglesia Católica Apostólica Romana.
El resto está conformado por personas que practican otras religiones como la Evangélica, Islámica, Hinduista, Budista, Judaísmo, Santería y otras acepciones del Cristianismo, etc.; mientras que algunos grupos practican religiones con algunas raíces prehispánicas. Hay otros grupos y Ateos, como en el resto del mundo.
Una minoría que ha ido en aumento se ha unido también a otros grupos religiosos norteamericanos, siendo los Testigos de Jehová, o Mormones (Iglesia de Jesucristo) y Adventistas del Séptimo Día entre algunos de los más notorios e importantes.
Algunos de los practicantes religiosos activos; las poblaciones afrodescendientes entre otros movimientos desarrollan una fe católica mezclada con religiones tradiciones o costumbres africanas.
Los primeros pobladores desarrollaron técnicas propias de sociedades cazadoras-recolectoras para la talla de piedras y maderas, con el fin de crear objetos que favorecieran su interacción con el medio ambiente y el aprovechamiento de sus recursos.
Tiempo después cuando el hombre y su sociedad desarrollan conocimientos que les permiten el tratamiento de otros recursos naturales, como la arcilla, logran plasmar parte de su mundo y cosmogonía sobre la tierra modelada y cocina.
Los primeros vestigios cerámicos provienen del Orinoco medio, de las tradiciones culturales conocidas como Saladoide y Barrancoide.
Los tejidos y la cestería fueron utilizados de manera utilitaria y en fiestas sagradas.
En los cementerios indígenas de Quíbor estado Lara se han hallado restos de enteras tramadas que servían de soporte a los cadáveres.
Algunos fragmentos arqueológicos de cerámica muestran impresiones de cestería que hacen pensar que ciertos tramados fungían como soporte de grandes ollas o platos, mientras las piezas eran decoradas o terminadas antes de ser quemadas.
Muchas de las técnicas practicadas en las artesanías actuales tuvieron su nacimiento en este período histórico.
Quienes destacaron en esta fase fueron Juan Lovera, Arturo Michelena, Martín Tovar y Tovar, Tito Salas, entre otros. No obstante, la pintura romántica tuvo su mayor exponente en Cristóbal Rojas, quien se apartó mayormente de esos temas generalizados.
Entre quienes han contribuido sobremanera al arte cinético han sido Carlos Cruz-Díez, Jesús Soto y Juvenal Ravelo. Esta tendencia en particular se ha hecho muy popular en el país, y existen obras de este tipo en varias instituciones culturales, e incluso en autopistas, en el Metro y en aeropuertos como el de Maiquetía.
El abstraccionismo y el simbolismo tuvieron uno de sus más grandes desarrolladores en Armando Reverón, cuya obra comienza a ser redescubierta y reconocida internacionalmente.
Grandes paisajistas han sido Manuel Cabré, Luis Álvarez de Lugo, entre otros, destacándose en la pintura del cerro El Ávila.
El plato más conocido es la Arepa, una especie de Pan o Tortilla, frito o asada que se consume varias veces al día y es considerada el pan de cada día de los venezolanos.
Otros platos representativos de Venezuela son las Hallacas que se consumen en la Navidad y son diferentes variedades de comidas como Carne, Pollo y Pasas, envuelto en una masa tipo harina cubierta con hojas de Plátano, el Pabellón Criollo y el Sancocho de Verduras al gusto.
El gusto musical del país es netamente caribeño, en Venezuela el estilo en la Salsa, el Merengue y la Cumbia colombiana es de intercambio e interés músical para escuchar sí como para bailar, como no ocurre en otros países.
Debido a la influencia afro-antillana, el calipso y tambor son unos importantes géneros musicales en Venezuela. Entre algunas figuras de la música venezolana cabe destacar a la pianista del siglo XIX Teresa Carreño, así el estupendo desarrollo que ha ocurrido con el movimiento de las orquestas sinfónicas juveniles.
La literatura escrita comenzó a desarrollarse durante la época de la colonia, y los escritos de la época fueron dominados por la cultura y pensamiento de España.
Las crónicas o varios estilos de poesía fueron las principales manifestaciones literarias de los años 1700. Los años 1800 y la independencia vieron el nacimiento de la literatura política, incluyendo la autobiografía de Francisco de Miranda.
El romanticismo, primer género literario de importancia en Venezuela, se desarrolló a mediados de los años 1800, siendo Peonia, de Manuel Romero García el mejor ejemplo.
Luego de la independencia, la literatura venezolana comenzó a diversificarse, pero apenas comenzó a evolucionar rápidamente en la época de Guzmán Blanco, entre 1870 y 1888.
El comienzo del Siglo XX vio el desarrollo de varios escritores, novelistas, ensayistas y poetas de importancia, como lo fueron Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva, Mariano Picón Salas, José Rafael Pocaterra, entre otros.
La tradición literaria se estableció realmente en Venezuela a mediados del siglo XX.
La primera vacuna para la cura de la lepra y contra la leishmaniasis fue desarrollada por Jacinto Convit, mientras que Baruj Benacerraf efectuó demostraciones sobre las respuestas inmunes frente a antígenos y su variación en cada persona, lo que le hizo co-merecedor del Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1980.
En el campo de la tecnología, Humberto Fernández Morán contribuyó al desarrollo del microscopio electrónico y del bisturí de diamante, éste último de su propia inventiva, y fue el primero en introducir el concepto de crioultramicrotomía.
Históricamente, el primer vestigio de tecnología hecha por venezolanos se encuentra en el desarrollo de la pinza de Rincones, que permitía recuperar piezas en los pozos petroleros.
Las actividades tecnológicas en el país cobrarían un nuevo impulso hacia mediados del siglo XX, con la creación de nuevos institutos destinados a la promoción y profesionalización de la actividad científica y tecnológica en el país.
Tales planteles, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, son los principales referentes en estas materias. Todos están adscritos al Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Por otra parte, está el Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato que, a 3.600 msnm, es uno de los enclavados a mayor altura en el mundo.
Las labores actuales en el campo de la tecnología incluyen el desarrollo del Tren Electromagnético Venezolano (TELMAGV), la activación del Simón Bolívar I, el primer satélite venezolano, el cual fue lanzado en 2008, con el que se espera agilizar los servicios comunicacionales, e impulsar la telemedicina y la educación en el país. También han tenido lugar desarrollos en el campo de la informática.
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