Publicado: 04/02/2026 08:00 AM
Por: Yuleidys Hernàndez Toledo
Correo: yuletoledo14@gmail.com
Redes: @yuletoledo
El 4 de febrero de 1992 la historia de Venezuela cambiaría para
siempre, luego de que un teniente coronel, de apenas 38 años de edad y de nombre
Hugo Chávez Frías, asumiera la responsabilidad de una rebelión cívico-militar
que encabezó para devolverle la dignidad a un pueblo que se encontraba sumido
en la pobreza, producto de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno
del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez y de los exmandatarios que lo
antecedieron durante más de tres décadas.
Al públicamente reconocer que “lamentablemente, por ahora, los
objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, y con su
valentía asumir “ante el país y ante ustedes”, “la responsabilidad de este
movimiento militar bolivariano”, devolvió la esperanza a millones de personas
hiriendo mortalmente al puntofijismo que llegaría a su fin el 6 de diciembre de
1998 cuando fue electo por primera vez Presidente de la entonces República de
Venezuela.
El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares
reavivó la fe y las fuerzas del poder popular que con indignación se
manifestaba en
contra de las políticas neoliberales de Carlos Andrés Pérez.
Habían transcurrido tres
años del Caracazo, en donde la víctima volvió a ser el pueblo, que fue
masacrado por órdenes del régimen de Carlos Andŕes Pérez, una instrucción que
fue acatada a través del Plan Ávila, el cual
facultaba a la Guardia Nacional y el Ejército acabar con cualquier revuelta. A partir de allí
arreció la represión de los cuerpos de seguridad contra el pueblo en zonas
populares. El resultado más de 3 mil personas asesinadas.
Los militares del 4 de
febrero de 1992, creían en los ideales
de libertad de Simón Bolívar, de hecho varios de ellos pertenecían a la
promoción de 1975 que llevaba el nombre del Libertador, los mismos que ocho
años después, específicamente, el 24 de julio de 1983 fundaron el Movimiento
Bolivariano Revolucionario 200.
El MBR 200 nació
sustentando en el llamado árbol de las tres raíces, que recoge el pensamiento y
acción de tres grandes revolucionarios venezolanos: Simón Rodríguez, Simón
Bolívar y Ezequiel Zamora.
Fue
tanta la esperanza que despertó en el pueblo, aquel 4 de febrero de 1992, que
aquellos carnavales que se celebraron días después fueron históricos, porque en varias regiones se veían
niños disfrazados con uniformes de campaña y boinas rojas, conocidos
popularmente como los "chavecitos". Un hombre humilde, oriundo de
Sabaneta, había logrado la hazaña de despertar al pueblo.
Hoy, a 34 años de aquella rebelión cívico-militar, y en medio de los
constantes ataques de la que es víctima Venezuela por parte del régimen
estadounidense, queremos destacar en
palabras del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, el
significado de esta gesta y la relevancia
que tuvo en la unión cívico-militar, una alianza que fue resaltada
reiteradamente por el Comandante Eterno
Perdón por los caídos
Cuando pasaron apenas siete años de la rebelión cívico-militar, y Chávez
tan solo tenía dos días de haber tomado juramento como Presidente de la
República, ante el extinto Congreso, el 4 de febrero de 1999 dijo: “He venido
aquí lleno de un inmenso sentimiento, he venido aquí, incluso, delante de todos
mis compañeros, mis hermanos de las Fuerzas Armadas Venezolanas, los que están
en situación de actividad, los que están en situación de retiro. Esa gran
familia a la que ingresamos igual que yo, todos los muchachos del 4 de febrero
y del 27 de noviembre, hemos venido aquí y yo recojo el sentimiento de todos, y
lo primero que me sale del alma en este sitio (…), Lo primero que me sale de lo
más profundo del alma, hermanos, es pedir perdón (…). Perdón por los dolores,
perdón por lo que quedó atrás, perdón por las ausencias, por los hijos, por el
alma, pero ustedes saben en el fondo del fondo, que alguien tenía que hacerlo y
nos tocó a nosotros hacerlo; pero sin embargo, perdón”.
En el 2000, desde la Plaza Bolívar de Caracas, en un acto realizado
para conmemorar esa fecha, destacó: Claro que valió la pena, tomar un fusil y
salir a la medianoche a buscar un camino. No había otra alternativa, no
teníamos otra salida. Vean los resultados, preguntémonos todos, esa pregunta
que es muy popular: ¿qué pasaría en Venezuela hoy si no hubiese ocurrido el
cuatro de febrero de 1992? Yo tengo una hipótesis, yo tengo una creencia: si no
hubiese ocurrido la rebelión militar, popular, apoyada por el pueblo del cuatro
de febrero, yo creo que aquí Venezuela hubiese entrado en una guerra civil hace
varios años, porque no hay mal que dure 100 años ni pueblo que lo resista.
Gracias a Dios ocurrió el cuatro de febrero y evitó tragedias mucho mayores a
nuestro pueblo”.
Resaltó que instalar una Asamblea Constituyente fue una de las
consignas del 4 de febrero de 1992.
“El 4 de febrero, hace 8 años, nosotros traíamos humildemente un
proyecto ya más o menos elaborado. La consigna fundamental del 4 de febrero era
Asamblea Constituyente Bolivariana y Revolucionaria,
plenipotenciaria y
soberana. Esa era la consigna central del 4 de febrero de 1992. Fíjense,
apenas
un año después lo que ha pasado, lo cual indica que el proceso no ha
perdido su esencia, que el proceso se ha consustanciado con la realidad
nacional, con la esencia popular”, expresó el 4 de febrero de 2000 desde
la
Plaza Bolívar.
Valió la pena
Con sentimiento también contó lo que como padre, hijo y ser humano le
tocó vivir aquel 4 de febrero de 1992. “A esta hora, 9:25 minutos, hace 8 años
ya yo era, junto a mis compañeros, prisionero. Ya estábamos encerrados en el
viejo Cuartel San Carlos, pero les juro que a esa hora, 9 y media de la noche
del 4 de febrero, nosotros jóvenes, nosotros soldados, tras las rejas,
adoloridos, lo que más pensaba uno era en los hijos. Cómo lloraba yo esa noche
pensando en Rosa Virginia, que tenía apenas 12 añitos, y a esa hora ya ella
sabía que papá estaba preso (…) Lloraba por María Gabriela, que por ahí anda ya
casi con 20 años y tenía 11; lloraba por Huguito Rafael (…). Lloraba por los
recuerdos, lloraba por los caídos, lloraba encerrado junto a mis compañeros;
pero jamás a esa hora de hace 8 años, jamás de los jamases, más allá del
silencio de los barrotes del Cuartel San Carlos, más allá de la noche oscura de
aquel 4 de febrero, más allá de las lágrimas que bañaban el pecho del soldado,
más allá del rumor seco y callado de la prisión, más allá de las miles de
preguntas que palpitaban en el pecho, más allá de la desesperanza de una
derrota pasajera, más allá del frío de la prisión, jamás de los jamases nos
imaginábamos que el inmenso, el grandísimo, el estruendoso resurgir de un
pueblo que asumió la Revolución y que cogió el camino y que tomó las calles y
que tomó las ciudades y que tomó los campos y que salió de nuevo una vez más con
su bandera, con su sueño, con su heroísmo, con su coraje, con su dignidad. Por
eso, 8 años después de aquello, junto a mis compañeros, junto a mis amigos,
junto a mis soldados, yo digo delante de Dios y delante de ustedes, con todo lo
que uno tiene por dentro: Gracias Dios mío, porque valió la pena el
sacrificio”.
Un toque de corneta
En el 2001 desde el Campo de Carabobo, el Arañero de Sabaneta
manifestó que el 4 F de 1992, fue “una
campanada, de un llamado de alerta, de un toque de corneta que salió de las
filas militares bolivarianas y llamó a un pueblo que siguió, como sigue hoy y
continúa hoy apoyando un proceso que, gracias a Dios, tomó el camino pacífico,
tomó el camino democrático y eso es bueno recordarlo porque nunca hubo en la
mente ni en la acción de los militares bolivarianos del 4 de Febrero ningún
plan, ninguna intención dictatorial. No, lejos estamos y siempre estuvimos, de
ese camino”.
Frenó el plan neoliberal
“El 4 de febrero detuvo en seco el plan neoliberal de entregar a
Venezuela al gran capital transnacional, esa es una de las glorias de aquel día
memorable”, manifestó durante el décimo aniversario de la rebelión
cívico-militar del 4F de 1992.
Agregó: “Ese día le dimos la estocada mortal al pacto de puntofijo y
ahí está debatiéndose entre los muertos políticos de la historia y no van a
volver (…). Así que el cuatro de febrero fue eso, la muerte de un régimen
deslegitimado, pervertido y carcomido que ya no le prestaba ningún bien a
Venezuela. Pero el cuatro de febrero al mismo tiempo, generó la fuerza que fue
capaz de parir una nueva Patria”.
Unión cívico-militar, la columna más fuerte
Desde el Poliedro de Caracas, el 4 de febrero de 2003, Chávez
manifestó: “también al 4 de febrero habrá que deberle una de las columnas más
fuertes sobre las que se sustenta hoy la República: la unidad cívico-militar”.
Un año después, desde el Hipódromo de La Rinconada, dijo de manera
firme que “la Fuerza Armada Venezolana, más nunca debe ser utilizada como lo
fue por la oligarquía criolla, por las cúpulas, por las elites poderosas que a
Venezuela dominaron desde siempre y por sus aliados internacionales contra el
pueblo venezolano”.
Añadió: “El espíritu de la unidad popular, el espíritu de los
militares patriotas se ha reivindicado, pero esa misma clase oligárquica, esos
mismos intelectuales de la oligarquía utilizando los medios de comunicación que
posee la oligarquía pues se han dedicado (…) –tiene doce años, eso no es nuevo
para nada- Doce años bombardeando el cuatro de febrero y el 4 de febrero hoy
está más agigantado que nunca en la historia venezolana”.
“No somos golpistas, somos revolucionarios”
“Fue aquel un movimiento de muchachos patriotas, algunos todavía nos llaman
golpistas, allá ellos. Nosotros no somos golpistas, nosotros somos revolucionarios,
un movimiento revolucionario, un movimiento patriótico”, manifestó Chávez un
día como hoy, pero en el año 2005, desde el Cuartel Cipriano Castro, hoy
conocido como Cuartel de La Montaña, morada donde precisamente descansa el
Líder de la Revolución Bolivariana.
En esa oportunidad aseveró que: “golpistas son
los que se unen a la oligarquía para atropellar a su propio pueblo, golpistas
son los que pretenden instalar en Venezuela una dictadura, o pretendieron
instalarla; golpistas son y apátridas los que se arrodillan al imperialismo
norteamericano. Nosotros somos antiimperialistas, revolucionarios,
bolivarianos, y cada día somos más y lo somos en mayor profundidad”.
La batalla es contra el imperio
Desde la avenida Bolívar de Caracas y ante una multitud que marchó
para conmemorar los 14 años de la rebelión cívico-militar, Chávez destacó un 4
de febrero de 2006, indicó “esta batalla nuestra es en verdad contra el imperio
norteamericano y que vamos a necesitar mucha astucia, mucha inteligencia, mucho
talento estratégico, mucha unidad, mucha conciencia, mucho trabajo, todos los
días para derrotar una vez más al imperio norteamericano y su pretensión de
sabotearnos el proceso electoral del tres de diciembre de este año”.
Unidad, unidad
Desde
el Paseo Monumental de Los Próceres, un 4 de febrero de 2007, cuando se realizó
un desfile con motivo del XV Aniversario del Día de la Dignidad, reiteró el
llamado a la unidad.
“Continuemos
fortaleciendo la unidad, la unidad de la Fuerza Armada, la unidad del pueblo y
de todos los factores revolucionarios de todas las corrientes políticas, de
todas las corrientes y sectores sociales nacionalistas, bolivarianos,
revolucionarios, socialistas. Unidad, unidad, unidad, esa debe ser nuestra
divisa, proclamemos la unidad y construyámosla cada día con mayor extensión y
con mayor profundidad, unidad decía Bolívar, sólo unidad nos falta para
completar la obra de nuestra regeneración”, expresó.
El imperio no descansará
El 4 de febrero de 2008 desde la 41ª Brigada
Blindada del estado Carabobo, indicó que: “el imperio no descansará compañeros,
compañeras, camaradas, para tratar de frenar esta revolución que nació el 4 de
febrero de 1992, y utilizará sus lacayos, utilizará y seguirá utilizando sus
peones en distintas partes del mundo”.
En ese sentido recalcó que: “aquí mismo en
Venezuela tenemos una quinta columna de pitiyanquis, de lacayos del
imperialismo que todavía conservan un poder importante en sus manos, hay que
reconocerlo, poderes mediáticos con los cuales todos los días bombardean a
nuestro pueblo, y bombardean a nuestra sociedad (…) utilizando la muy conocida
estrategia goebbeliana de repetir una mentira todos los días hasta que mucha
gente comienza a creer que aquella mentira es verdad. Tratando de convencer al
mundo de que Venezuela se está hundiendo, de que aquí hay una dictadura, de que
este es un gobierno que viola los derechos humanos, que es un gobierno que
persigue, tratando de que el mundo crea y de que nuestra pueblo también dude de
los éxitos de nuestra revolución; repitiendo una y mil veces que Venezuela se
hunde en la miseria, en la pobreza, en la corrupción, de todo eso tenemos
todavía por supuesto, recibimos una herencia terrible de un país despedazado y
hundido por esos mismos que nos atacan; pero nadie puede dudar, nadie debe
dudar acerca de los grandes avances que en apenas 9 años ha logrado el gobierno
revolucionario”.
Destacó que el “ataque adversario vendrá por
todos los flancos, estamos obligados a frenar esos ataques y luego a
derrotarlos con el contraataque revolucionario. Estamos obligados a hacerlo,
todos unidos”.
Independencia,
Independecia
En
el 2010 desde el Patio de Honor de la Academia Militar de Venezuela, resaltó
que “el 4 de febrero hoy es el pueblo todo, el 4 de febrero hoy, 18 años después,
somos los soldados todos, cada soldado del Ejército Bolivariano, de la Armada
Bolivariana, de la Aviación Bolivariana, de la Guardia Nacional Bolivariana, de
las milicias bolivarianas debe llevar esa fecha 4 de febrero, ese código 4 de
febrero como compromiso irrenunciable de batalla por la independencia de
Venezuela, la independencia, la independencia, la independencia”.
Psuv debe ser una
organización coherente
El
4 de febrero de 2011 desde la avenida Sexagenaria, Valencia, estado Carabobo,
manifestó “Hoy, la vanguardia, la vanguardia hay que sostenerla, hay que
fortalecerla, la vanguardia hoy es el partido, tiene que serlo, una
organización coherente, con un proyecto ideológico, político. El Partido
Socialista tiene que convertirse en la gran vanguardia de los movimientos
sociales, de los movimientos populares. Y lo voy a decir también, el Ejército,
el Ejército y cuando digo el Ejército, me refiero también por supuesto, a la
Marina de Guerra, a la Fuerza Aérea, a la Guardia Nacional y a la Milicia. El
Ejército, tiene que seguir conformado como una vanguardia revolucionaria del
pueblo”.
Añadió:
“Y el pueblo organizado, el pueblo y esas distintas corrientes de lucha
popular, los más diversos movimientos sociales, pero unidos”.
La Fanb es chavista
El
4 de febrero de 2012, precisamente cuando se cumplían 20 años de la Rebelión
cívico-militar del 4F de 1992, el
Comandante Eterno, acudió por última vez a un acto público para conmemorar esta
fecha. El evento tuvo lugar en el Paseo Monumental de Los Próceres en Caracas,
desde ahí expresó: “Así como aquí en mi corazón está la Patria, está el pueblo
venezolano, aquí en mi corazón está la Fuerza Armada Venezolana porque soy un
soldado, eso es lo que yo soy en esencia, un soldado de esta Patria, de este
pueblo. Y yo además estoy seguro que en el corazón de la Fuerza Armada
Bolivariana de Venezuela ahí estoy yo también, en el corazón de la Fuerza
Armada, y por eso lo vuelvo a decir, la Fuerza Armada Bolivariana es chavista,
duélale a quien le duele, rásquese quien se rasque, dígase lo que se diga…”.
Ese
día se realizó el desfile en honor al Día de la Dignidad Nacional evento al que
asistieron los presidentes de Cuba, Bolivia y Nicaragua, Raúl Castro, Evo
Morales y Daniel Ortega, respectivamente, así como otras autoridades
internacionales, Chávez, afirmó: “Y nosotros, pueblo y soldados, 20 años
después aquí estamos, no nos queda más sino afincar el paso, afinar el rumbo y
seguir la marcha con nuestros muertos dentro de nosotros mismos, con los que
dieron su vida por esta Revolución y la siguen dando, con el juramento aquel
que viene desde el Monte Sacro, el Samán de Güere, el Roble, el Samán, el
juramento de los monolitos, el juramento de la Patria pues: No daremos descanso
a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas, hasta que hayamos liberado
definitivamente a la Patria del atraso, del subdesarrollo y hayamos construido
en esta tierra el socialismo de la nueva era, el socialismo del Siglo XXI”.
Un abrazo infinito para mi pueblo
Un
año después Chávez recordó y conmemoró el 4 de febrero de 1992, a través de una
carta, que fue leída por el entonces vicepresidente de la República, Nicolás
Maduro, en la Plaza Pagüitas, en Caracas, lugar donde finalizó la movilización
que tuvo lugar ese día en el Distrito Capital por motivo del XXI aniversario de
la rebelión cívico-militar.
En la misiva, que fue reseñada en la página web
del Psuv, Chávez expresó: “El 4 de febrero fue un día que generó fuerzas que
todavía están en expansión, el 4 de febrero no ha terminado, su espíritu insumiso
debe acompa- ñarnos cada día porque los poderes que enfrentamos desde hace más
de dos décadas persisten aún en su intento de detener el curso de la historia
en Venezuela, en nuestra América y en el mundo, son los poderes que amenazan
con destruir a la humanidad y el planeta”.
También dijo: “El por ahora de hace 21 años es
hoy un para siempre del pueblo bolivariano”.
El Comandante Eterno se despidió en su carta de
la siguiente manera: “Desde mi corazón de soldado, vaya un abrazo infinito para
mi Pueblo, para mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Siéntanme entre ustedes,
en este Día de la Dignidad Nacional; estoy con ustedes, llevando la boina roja
y el brazalete tricolor, multiplicado en el amor popular, en el amor que me
llena y me da vida”.