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domingo, 13 de septiembre de 2026

Crisis sistémica del Atlántico a inicio del siglo XIX


Contexto geopolítico: El colapso del imperio y el itinerario de Bolívar Para entender la Venezuela de 1813.

Hace 213 años respecto al presente 2026), es imperativo analizar la crisis sistémica del Atlántico a inicios del siglo XIX. Lo ocurrido ese año marcado por la contraofensiva republicana que restableció el control patriota fue la onda de choque de eventos geopolíticos desencadenados en Europa y la Nueva Granada. El detonante extranacional fue la invasión napoleónica a la Península Ibérica en 1808. La abdicación forzada de los Reyes borbónicos y la imposición de José Bonaparte provocaron un vacío de poder sin precedentes en la Corona española. 

En las colonias americanas, el surgimiento de Juntas de Gobierno locales que en un principio juraron fidelidad a Fernando VII derivó rápidamente en procesos separatistas. La Primera República de Venezuela (1810-1812) nació en este torbellino y colapsó al mes de Julio tras la capitulación de Francisco de Miranda ante Domingo de Monteverde, agravó por catastrófico terremoto de 1812.

El contexto internacional: La chispa en la Península Ibérica

El catalizador original fue la invasión napoleónica a España (1808) y el secuestro de la corona española. Tras el colapso de la Primera República Venezolana en 1812 acentuado por el terremoto y el avance del realista Domingo de Monteverde, la crisis del imperio español dejó un vacío de legitimidad. La resistencia metropolitana a través de la Constitución de Cádiz (1812) no logró contener la fractura con las provincias americanas.

El itinerario y la transformación de Bolívar: 

Exilio en Curaçao (1812): Tras la caída de la Primera República y la entrega de Miranda, Simón Bolívar marchó al exilio hacia la isla de Curaçao. De Curazao a Cartagena Tras la capitulación de Francisco de Miranda en 1812, Simón Bolívar fue expulsado a Curazao. Desde allí se trasladó a las Provincias Unidas de la Nueva Granada (actual Colombia). En este escenario externo, el pensamiento político y militar de Bolívar se transformó radicalmente:

Allí asimiló las causas del fracaso patriota: el gobierno federal, el doctrinarismo ineficaz y la falta de fuerza militar cohesionada. 

El Manifiesto de Cartagena (diciembre de 1812): En suelo neogranadino, Bolívar analizó las causas de la caída de la Primera República (el federalismo imprudente, la tolerancia excesiva y el fanatismo religioso) y sostuvo que la libertad de la Nueva Granada dependía intrínsecamente de expulsar a los realistas de Venezuela.

La Campaña del Magdalena (1812-1813): Bolívar asumió el mando militar neogranadino, despejando la navegación del río Magdalena y obteniendo del Congreso de Tunja los recursos y la autorización para emprender la liberación de Venezuela. Concedido un mando militar secundario en el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Bolívar emprendió una ofensiva relámpago a lo largo del río Magdalena, limpiando la ruta fluvial de fuerzas realistas y adquiriendo un inmenso prestigio militar. 

El retorno y la Campaña Admirable (1813): Al cruzar los Andes en mayo de 1813, Bolívar ejecutó la Campaña Admirable, una rápida ofensiva caracterizada por la Proclama de Guerra a Muerte (Trujillo). Gracias a esta maniobra geopolítica, apoyada con hombres y armas neogranadinas, los patriotas entraron triunfantes a Caracas en agosto de 1813, dando nacimiento a la Segunda República. Con el respaldo neogranadino, invadió Venezuela en mayo de 1813 por el occidente (Táchira, Mérida, Trujillo y Barinas). En Trujillo dictó el controversial Decreto de Guerra a Muerte. Su avance fulgurante culminó con su entrada triunfal en Caracas en agosto de 1813, donde se le ratificó el título de El Libertador y se proclamó la Segunda República. 

Refugio en la Nueva Granada: Desde Curaçao zarpó hacia Cartagena de Indias. En diciembre de 1812 redactó el Manifiesto de Cartagena, un brillante documento analítico geopolítico donde instaba a los neogranadinos a liberar Venezuela para asegurar su propia independencia. 

Batalla de los Cerritos Blancos y vigencia histórica al 13 Septiembre y 2026:

Un día como hoy, 13 de septiembre de 1813, en medio del convulso contexto bélico de la naciente Segunda República, se libró la Batalla de los Cerritos Blancos en las cercanías de Barquisimeto (actual estado Lara). 

Narrativa del combate Tras la toma de Caracas por Bolívar, el frente occidental permanecía inestable debido a la concentración de guerrillas monárquicas dirigidas por el teniente coronel realista Juan de los Reyes Vargas y tropas procedentes de Coro. Para sofocar la amenaza en la región centro-occidental, Bolívar comisionó al teniente coronel republicano Ramón García de Sena. 

El 12 de septiembre de 1813, las fuerzas realistas ocuparon las posiciones de Cerritos Blancos (entre Quíbor y Barquisimeto) esperando a las tropas patriotas. 

El enfrentamiento definitivo ocurrió la mañana del 13 de Septiembre: Las tropas mandadas por García de Sena, reforzadas por la valerosa actuación de oficiales como Bartolomé Chaves, José María Carreño y Antonio Leanús, sostuvieron más de dos horas de duro combate táctico. Chaves ejecutó una carga frontal contra el centro del despliegue monárquico, desarticulando su línea militar. 

La victoria republicana en Cerritos Blancos consolidó temporalmente la hegemonía de la Segunda República sobre el fértil valle de Barquisimeto y las rutas de conexión con el occidente neogranadino. 

Impacto y lectura al 13 Septiembre de 2026 a 213 años de ésta acción táctica: 

Estrategia y resiliencia en contextos asimétricos: Cerritos Blancos simboliza la naturaleza fraccionada y altamente volátil de las batallas hispanoamericanas. Demuestra cómo fuerzas numéricamente reducidas lograron controlar corredores logísticos mediante maniobras audaces. 

El costo de las guarniciones territoriales: Históricamente, victorias como la de Cerritos Blancos muestran el enorme esfuerzo bélico necesario para sostener un gobierno representativo en medio de guerras civiles complejas, lección clave en el estudio de la formación de los Estados de América Latina.

Hoy el evento resuena con un valor historiográfico y cultural preciso:

  1. Estrategia de contención regional: Cerritos Blancos demostró que la consolidación de la Segunda República requería el control activo de la ruta occidental (Barquisimeto-Coro), un eje decisivo donde los realistas mantenían arraigo popular.
  2. Memoria viva e identidad larense: A más de dos siglos, la efeméride sigue representando un hito de la resistencia militar local y un recordatorio del costo bélico de la guerra civil latente dentro del proceso emancipador.
  3. Valor para la ciencia histórica contemporánea: En la historiografía actual, la batalla sirve como caso de estudio sobre las tácticas de movimiento rápido aplicadas por los oficiales de Bolívar para contener múltiples frentes amenazantes durante el convulso año de 1813.

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