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Al llegar a la plaza Bolívar, Juan Simón Primera recordó que su padre fue un militante de la paz, de la alegría y de la conciencia venezolana y bolivariana. “A mi padre no sólo debemos recordarlo un 16 de febrero o un 31 de octubre. Hay que recordarlo en cada momento; al levantarse, al llevar a los muchachos a la escuela, al ir al trabajo… ¡todos los días se debe recordar a Alí Primera! Sus canciones eran parte de la voz del pueblo, del caminar las calles de Venezuela, aunque estemos pasando un momento de rabia. Pensemos en la conciencia bolivariana que el padre cantor nos legó”, expresó.
La canción no se hizo esperar y el Semillero Alí Primera del estado Carabobo comenzó su intervención con más de 20 niños y jóvenes en escenario, interpretando piezas emblemáticas del cantor, que le abrieron camino a una maestra que transitó junto a Alí Primera durante esos años de represión: la cantora Lilia Vera, que no tardó en lanzar ese grito musical con la canción ¡Yankee go Home!, seguida de Canción Mansa para un Pueblo Bravo.
Camilo Primera, una de esas voces emergentes en la nueva trova nacional interpretó El despertar de la Historia, dándole paso al cantor Pedro Cortesía, que desde el estado Sucre nos regaló su tonada particular.
Las cantoras Ana Cecilia Loyo y Daisy Gutiérrez también fueron parte de esa avalancha musical que presenciamos en la plaza Bolívar.
Un cantor poco común, por su tono grave, también se presentó en escena, el maestro Carlos Domínguez, quien luego cedió el testigo a otro maestro de nuestra música tradicional venezolana, el reconocido músico y compositor Giovanni Palacios, que hasta estos momentos ya habían logrado la efervescencia del público amante de la canción alíprimerana.
El cantor Oswaldo Mussett continuó con esta conmemoración que ya no era de dolor sino de la alegría contagiosa que soló la música puede transmitir. Desde la parroquia La Vega, un cuatrista y cantor excepcional se montó en tarima, una condición visual que lo acompaña no fue problema para mostrar su dominio del cuatro y su afinación al cantar, Jesús Rodríguez sorprendió gratamente y los aplausos no tardaron en manifestarse, mientras las personas presentes pedían otra canción.
La maestra Marta Doudiers también estuvo presente con la interpretación de la canción La Patria es el Hombre, cerrando este encuentro cultural que finalmente concluyó con todos los cantores, instrumentistas y colaboradores en escena, interpretando la pieza Abran la Puerta que con su letra nos invita a seguir luchando por nuestra patria bonita: “No dejaremos que cierren la linda puerta que siempre ha estado abierta a la vida, yo no me quedo en la casa pues al combate me voy, voy a defender la puerta en el valle de Momboy”.
Un legado que vive en la voz del pueblo
Alí Primera falleció el 16 de febrero de 1985, pero su voz nunca dejó de denunciar las injusticias del sistema. Temas inmortales como «Techos de cartón», «Tin Marín» y «La Patria es el Hombre» resuenan hoy con la misma fuerza que hace cuatro décadas.
Su obra artística documentó la realidad de los más vulnerables y propuso la construcción de una sociedad más humana y solidaria a través de la lírica. La Marcha de los Claveles consolida la figura de Alí como el máximo exponente de la canción de protesta en Venezuela.
Su influencia musical y ética sirve de base para los nuevos movimientos culturales que emergen en los barrios y comunidades del país. Al concluir el recorrido en la Plaza Bolívar, Caracas reafirma que quienes mueren por la vida no pueden llamarse muertos.


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