Fabricio Ojeda:
Espíritu rebelde que continúa llenando de fuerza moral al Pueblo (+natalicio)
Se cumplen 60 años del asesinato del líder revolucionario Fabricio Ojeda por parte del imperialismo y factores ligados a la derecha venezolana. El analista José Luis Alcalá Ojeda nos deja un testimonio acerca de la trascendencia de la lucha insurgente en Venezuela y Nuestra América.
El 06 de enero de 1929, en Boconó, Estado Trujillo, nace Fabricio Ojeda; maestro, periodista, dirigente político, diputado y guerrillero venezolano. La vida política de este humanista comienza a muy temprana edad y en el año ‘49 se hace militante de Unión Republicana Democrática (URD), y era el representante de ese partido en la Junta Patriótica —un organismo de enlace de partidos, que operaba desde la clandestinidad contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
Ojeda estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela y, al
año, escribía para El Nacional, El Heraldo y La Calle; gracias a su
labor como periodista cubría la fuente de Miraflores sin levantar
sospecha sobre sus labores clandestinas. En el año ‘58 Fabricio Ojeda es
presidente de Junta Patriótica, situación que le da notoriedad nacional
porque el 23 de enero, después del derrocamiento del dictador, le habla
por radio al país como presidente de la misma.
Fabricio fue diputado por URD en el Congreso Nacional (1959) y fundador de la revista 7 días (1960). En 1962, en fuerte desacuerdo con la brutal política de Rómulo Betancourt, abandonó sus cargos públicos y dio inicio a su acción revolucionaria dentro de la guerrilla. Un fragmento de su carta de renuncia del congreso dice:
“Es por ello, colegas Diputados, que vengo ante ustedes a expresar la decisión de dejar el Parlamento –este recinto que pisé por voluntad del glorioso pueblo caraqueño, hoy oprimido y humillado–, para subir a las montañas e incorporarme a los compañeros que ya han iniciado el combate y con ellos continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar futuro del pueblo, para la redención de los humildes.”
Ojeda pasa a la clandestinidad; es capturado después de un artículo en Tribuna Popular que delataba su ubicación en Caracas, y el 21 de junio del ‘66 aparece “ahorcado" en los calabozos del Servicio de Información de las Fuerzas Armadas. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el año 2017.
Nacido en la ciudad de Boconó, estado Trujillo Ojeda quien ejercía la profesión de periodista en importantes diarios de Venezuela, fue promotor de la organización de un frente dirigido a promover la lucha contra la dictadura perejimenista, que tuvo su éxito el 23 de enero de 1958, pero que fue aprovechado por quienes, desde el exterior, esperaban al asecho para hacerse con el poder en el país con el apoyo y la venia del imperialismo.
Tras ser derrocada la dictadura, es electo diputado del extinto Congreso de la República, cargo al cual renuncia tras rebelarse contra la traición que orquestaba la casta política liderada por el adeco Rómulo Betancourt, el copeyano Rafael Caldera y el urredista Jóvito Villalba.
«Convoque, pues, señor Presidente, al suplente respectivo porque yo he salido a cumplir el juramento que hice ante ustedes de defender la Constitución y leyes del país. Si muero, no importa, otros vendrán detrás que recogerán nuestro fusil y nuestra bandera para continuar con dignidad, lo que es ideal y deber de todo nuestro pueblo», leyó el revolucionario ante todos sus colegas parlamentarios, anunciando así su incorporación al movimiento guerrillero venezolano.
Ya incorporado en la lucha guerrilera, asume el seudónimo de «Roberto» para formar parte del bloque occidental de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (Faln), donde obtuvo el grado de Comandante. A finales del año 1962 y luego de una serie de combates es detenido en una carretera de Acarigua y sentenciado por un consejo de guerra a cumplir una pena de 18 años de presidio por el delito de rebelión, siendo encarcelado en la Cárcel Nacional de Trujillo, de donde se fuga en septiembre del año siguiente.
El día 17 de junio de 1966 Fabricio es detenido por el Servicio de Información de las Fuerzas Armadas (Sifa) en Playa Grande, estado La Guaira, desde donde es trasladado a los calabozos del Palacio Blanco donde es sometido a torturas y el 21 de junio es hallado su cadáver, simulando su suicidio.
El 23 de enero de 2017, por orden del presidente de la República, Nicolás Maduro, los restos de este insigne revolucionario, ejemplo de la gallardía y perseverancia del pueblo, son trasladados al Panteón Nacional, quien no dudó en calificar a Fabricio como el líder más significativo del siglo XX venezolano.
Hoy, el pueblo venezolano levanta las banderas de lucha del valiente Fabricio Ojeda, para seguir con su fuerza y determinación combatiendo al imperialismo y sus lacayos de la derecha con la consigna de «¡luchar hasta vencer!».
Con el Mazo Dando
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