Desde la Universidad Internacional de las Comunicaciones (@la_uicom), a través de la Cátedra Internacional Hugo Chávez, se celebró una sesión especial en conmemoración de los 12 años de la
Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
La rectora Tania Díaz (@taniapsuv) destacó que este esfuerzo, impulsado por el Comandante Chávez y fortalecido por el presidente Nicolás Maduro, sigue la ruta del Libertador Simón Bolívar hacia la verdadera unión latinoamericana.
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Escrito por Enio Melean el día 29/01/2024
La “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz” fue firmada por las jefas y jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), al finalizar la Cumbre que tuvo lugar los días 28 y 29 de enero del 2014, en La Habana, Cuba.
Con este documento, los 33 países del mecanismo de integración asumieron un compromiso permanente con la solución pacífica de controversias, con el objetivo de desterrar el uso o la amenaza de la fuerza en la región.
La misma Celac, constituida el 23 de febrero de 2010, se rige por los principios del diálogo y la concertación política, como un mecanismo articulador para trabajar sobre la base del consenso y la defensa de la paz.
La proclama ha sido considerada uno de los acuerdos más avanzados de la política regional, lo cual le convierte en un sólido punto de partida para la construcción de una cultura de paz que enfrente, de manera conjunta, las políticas y agresiones hegemonistas.
Es una herramienta para la solución de conflictos, para defender la soberanía de nuestros pueblos contra el intervencionismo. Y es, por supuesto, un legado invaluable para las futuras generaciones, ya que contiene la voluntad histórica de identificarnos como pueblos de paz, que avanzan en objetivos comunes, con la premisa de la unidad en la diversidad.
La proclama reafirma “nuestro compromiso de que en América Latina y el Caribe se consolide una zona de paz, en la cual las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el derecho internacional”.
Puntos resaltantes de la declaración:
- Se declara “América Latina y el Caribe como Zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.
- “Nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias, a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región”.
- “El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”. (…)
- “El compromiso de los Estados de América Latina y el Caribe de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Documento completo: https://lc.cx/GMHTrZ
Despacho de la Viceministra para Comunicación Internacional
- Solución Pacífica: Compromiso permanente con la solución de conflictos a través de la vía diplomática.
- No Intervención: Respeto estricto a la soberanía nacional y la libre determinación de los pueblos.
- Desarme Nuclear: Promoción del desarme nuclear y prohibición de armas nucleares.
- Cooperación: Fomento de relaciones de amistad y solidaridad entre los países, independientemente de sus sistemas políticos o económicos.
ALBA-TCP
Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la
Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de
Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) reunidos en La Habana, en ocasión de
la XVI Cumbre del ALBA-TCP;
Inspirados en el encuentro fraterno de
los Comandantes Fidel y Chávez, en la primera visita de este a Cuba el
13 de diciembre de 1994, que sembró la semilla de nuestra cooperación:
- Reiteramos nuestra voluntad de continuar impulsando la construcción de un nuevo orden internacional, democrático, justo, inclusivo y equitativo, en el que sea efectiva la igualdad soberana entre los Estados y el respeto a la libre determinación de los pueblos; un orden que promueva la cooperación y el multilateralismo, al mismo tiempo que repudie el intervencionismo y las acciones coercitivas unilaterales.
- Ratificamos nuestro compromiso con la concertación política, la cooperación y la integración, conscientes de que solo la unidad entre nuestros pueblos dotará a las naciones latinoamericanas y caribeñas de una mayor capacidad para hacer frente a la injerencia y dominación política y económica históricamente impuesta por los poderes hegemónicos globales.
- Reafirmamos la necesidad de fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como mecanismo de concertación política regional basado en la estricta observancia y defensa de los principios del Derecho Internacional, incluidos la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la libre determinación, a la soberanía, la integridad territorial, y la no injerencia en los asuntos internos de cada país.
- Reconocemos el activismo de la República de El Salvador en aras de favorecer el desarrollo y fortalecimiento de la CELAC, así como reafirmamos al Estado Plurinacional de Bolivia nuestro respaldo en su ejercicio de la Presidencia Pro Tempore de la CELAC en el año 2019.
- Insistimos en que las medidas coercitivas unilaterales son contrarias a la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional, vulneran las reglas internacionales del comercio, amenazan la paz y la seguridad internacionales y restringen el disfrute de los derechos humanos de la población de los Estados contra los cuales se aplican.
- Destacamos la necesidad de que las organizaciones internacionales, en particular la Organización Mundial de Comercio (OMC), adopten las medidas que se requieran para enfrentar las violaciones a las normas del comercio internacional que entrañan las medidas coercitivas unilaterales, y de que los Estados y sus agrupaciones adopten acciones para impedir los efectos de la extraterritorialidad que las acompañan.
- Denunciamos el carácter extraterritorial de muchas de estas medidas que no solo afectan los indicadores socioeconómicos de los Estados afectados, sino también dañan los intereses económicos y comerciales de terceros.
- Expresamos nuestra preocupación por las agresiones y acciones contra la paz y la seguridad regionales, especialmente las amenazas de uso de la fuerza contra la República Bolivariana de Venezuela, que atentan contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y/o Gobierno en la II Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana los días 28 y 29 de enero de 2014.
- Destacamos la resistencia del Gobierno y pueblo venezolanos frente a la injerencia externa, las medidas coercitivas unilaterales y la constante manipulación mediática contra su país.
- Reiteramos nuestro apoyo y reconocimiento al gobierno electo del presidente Nicolás Maduro Moros a quien auguramos éxitos en su gestión al frente de la República Bolivariana de Venezuela, a partir de la toma de posesión del próximo 10 de enero de 2019.
- Rechazamos el accionar injerencista del Gobierno de Estados Unidos, que utiliza una vez más a la OEA en su política intervencionista contra la soberanía, la libre determinación y el orden constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, de la República de Nicaragua y de otros países.
- Ratificamos nuestro apoyo incondicional al gobierno y pueblo de Nicaragua en su decisión de continuar defendiendo su soberanía, la paz, los notables avances sociales, económicos, de seguridad y de unidad nacional alcanzados.
- Reiteramos el reclamo de la comunidad internacional de que se levante de manera incondicional el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba, que constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano y cuyo carácter extraterritorial afecta a todos los Estados. Celebramos la aprobación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por vigésimo séptima ocasión, de la resolución que reclama el fin del bloqueo y ratifica el rechazo abrumador a esta política.
- Reiteramos nuestra solidaridad con el compañero Lula Da Silva, líder emblemático de Nuestra América, preso político en Brasil.
- Lamentamos las modificaciones anunciadas al Programa Más Médicos de Brasil que imponen condiciones inaceptables e incumplen las garantías acordadas para la participación de los médicos cubanos en el Programa. Rechazamos los cuestionamientos a la dignidad, la profesionalidad y el altruismo de los colaboradores cubanos.
- Reafirmamos nuestro apoyo comprometido al pueblo y gobierno de Bolivia en su histórico y justo derecho a una salida al mar con soberanía. Instamos a la República de Chile y al Estado Plurinacional de Bolivia a reiniciar el diálogo e intercambios, en el marco de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, con el propósito de resolver el enclaustramiento marítimo de Bolivia.
- Rechazamos enérgicamente las medidas adoptadas contra hermanos países caribeños, considerándolos jurisdicciones no cooperativas, a la vez que exhortamos a revisar los criterios de graduación como «países de renta media», lo que dificulta su acceso al crédito y a la cooperación internacional.
- Reafirmamos nuestro continuo apoyo a los países caribeños en su reclamo de compensación por el genocidio de la población nativa y los horrores de la esclavitud y la trata.
- Reafirmamos nuestro compromiso de enfrentar el cambio climático, conscientes de que las causas de este fenómeno radican en los modelos irracionales e insostenibles de producción y consumo impuestos por el sistema capitalista. Las agresiones a nuestra Madre Tierra muestran impactos negativos cada vez más evidentes, lo cual impone premura en el accionar de la comunidad internacional al respecto.
- Hacemos énfasis en la considerable vulnerabilidad de nuestros países ante los efectos adversos del cambio climático y los desastres naturales. El ALBA-TCP hace un llamado a la plena implementación del Acuerdo de París, tomando como base el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, para detener el calentamiento global y trabajar por el desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza.
- Reafirmamos nuestro compromiso en la preservación y fortalecimiento de las instituciones surgidas en el seno del ALBA-TCP, que benefician a nuestros pueblos a través de la cooperación, la complementariedad económica y la concertación.
- Expresamos nuestra voluntad de estudiar la posibilidad de implementar nuevas iniciativas en el seno del ALBA-TCP, que promuevan el beneficio equitativo y complementario de las economías de los países miembros.
- Reconocemos la necesidad del diálogo constante entre las fuerzas políticas progresistas y los movimientos sociales. El ALBA-TCP tiene el deber de ser una plataforma que propicie el encuentro entre las organizaciones sociales de la región, conscientes de que la unidad de nuestros pueblos constituye el baluarte de la soberanía de los Estados latinoamericanos y caribeños.
- Felicitamos al Gobierno y pueblo cubanos por el 60 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana contra las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos y la dictadura de Batista.
- Ratificamos la plena vigencia de las
palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 18 de octubre de
1995 en la Oncena Cumbre del Movimiento de Países no Alineados cuando
expresó «No somos simples espectadores. Este mundo es también nuestro
mundo. Nadie puede sustituir nuestra acción unida, nadie tomará la
palabra por nosotros. Solo nosotros, y solo unidos, podemos rechazar el
injusto orden político y económico mundial que se pretende imponer a
nuestros pueblos».
La Habana, 14 de diciembre de 2018.
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