Reseña histórica.
Las luchas de las mujeres en Venezuela se enfrentan a desafíos como la violencia, la desigualdad, la falta de recursos y la discriminación. Sin
embargo, las mujeres venezolanas han demostrado su fuerza y su
capacidad de organización para construir alternativas a la opresión.
Desafíos:
-La violencia machista y la explotación del capitalismo.
-La falta de acceso a recursos básicos como medicamentos y equipos médicos.
-La migración de personal médico, lo que aumenta la falta de atención médica.
-La discriminación en el acceso a cargos políticos.
-La falta de políticas públicas que promuevan la equidad de género.
Logros:
-La participación de las mujeres en la sociedad ha aumentado en los últimos años. -La Gran Misión Venezuela Mujer ha brindado atención médica, asesoría nutricional, y kits multivitamínicos a mujeres. -La Ruta de las Flores organiza la distribución de métodos anticonceptivos y promueve el feminismo comunal.-La Colectiva Tejiéndonos Mujeres ofrece apoyo psicológico y atención de urgencia a mujeres víctimas de violencia machista
Recomendaciones:
-Fomentar la colaboración entre organizaciones feministas.
-Garantizar el acceso a recursos financieros sostenibles.
-Implementar programas de formación en género y derechos humanos.
-Promover políticas públicas que favorezcan la equidad de género.
Para entre nuestros lectores, disertar.
Algunas proposiciones teóricas del Materialismo Histórico y sobre todo los planteamientos de la Teoría Feminista, han venido develando en las últimas décadas los mecanismos de invisibilización de la participación de la mujer en la historia, a través de la aplicación de categorías como patriarcado, género, lenguaje sexista, la doble y triple explotación de la mujer, espacio privado/espacio público, trabajo doméstico, empoderamiento de las mujeres, entre otros (Carosio 2010, pág. 25).
Se trata del desmontaje de una historiografía tradicionalmente machista, en la cual sólo aparecían algunas mujeres relevantes como Cleopatra, reinas inglesas (Victoria) o españolas (Isabel de Castilla), en todo caso individualidades.
Este desmontaje se denota en autoras como Tovar (2010), quien al referirse a la anulación de la presencia protagónica de la mujer en la historia nos dice que:
Invisibilidad
es el término que mejor define la situación de las mujeres en la
historia y el que mejor expresa la preocupación central de las
historiadoras feministas desde inicios de la década de los setenta del
siglo XX.
Las
mujeres han estado silenciadas e invisibilizadas por la historiografía
que se ha producido hasta ahora. Invisibilización que no sólo afecta a
las mujeres, sino que ha distorsionado el conocimiento del pasado.
La
historiografía tradicional venezolana no ha escapado a estas
características, basta revisar algunos de sus clásicos o algunos textos
escolares, para darnos cuenta que se trata de trabajos que exaltan las
acciones de los grandes héroes políticos y militares, los aportes de los
presidentes, las principales batallas, el desarrollo de algunas
instituciones políticas y económicas, obras de infraestructura, entre
otras temáticas.
El
aporte de los pueblos originarios y afrodescendientes es abordado
marginalmente, las mujeres prácticamente no existen, solo se dan algunas
referencias sobre casos excepcionales como Luisa Cáceres de Arismendi,
Manuela Sáenz, Teresa Carreño o Teresa de la Parra.
El
hecho es que frente a estas posturas, diversas investigaciones nos
indican que las mujeres venezolanas (al igual que las mujeres de todos
los pueblos en general) han estado siempre incorporadas a la vida
social, a la vida económica y en algunos casos a la vida política en el
devenir histórico de la nación, incluso con especial importancia durante
el periodo precolombino.
En el marco de la historia de Venezuela, hay un momento en el cual empieza a descollar la incorporación de la mujer de forma visible y masiva, en las esferas políticas, culturales y económicas. Se trata del periodo histórico iniciado a partir del fin del gomecismo (1935), periodo en donde se empieza a consolidar el proceso de incorporación de Venezuela a la dinámica del Sistema Capitalista Mundial, se estructura un Capitalismo Dependiente, caracterizado por el influjo de la Renta Petrolera.
Se inicia un proceso de irrupción de los sectores populares que con sus luchas y con la sofisticación del sistema político, materializan un proceso de democratización de la vida política y social del país. Al respecto Álvarez (2010) comenta: En 1936 empieza para Venezuela un periodo un tanto diferente al anterior, con una represión menor que permite a las mujeres organizarse para luchar por sus derechos (pág. 73).
Este fenómeno también tiene sus causas, en un conjunto de eventos que se desarrollaban en el contexto internacional, en el cual queremos destacar dos elementos. En primer lugar la lucha por el voto femenino, es una lucha que venía desarrollándose desde las dos últimas décadas del siglo XIX en Europa Occidental y en Estados Unidos. Movilización que al radicalizarse en las dos primeras décadas del siglo XX, sobre todo bajo el influjo de la Revolución Soviética, se tradujo en la legalización del voto femenino en algunos de estos países.
A este movimiento de mujeres se les conoció como sufragistas, y tuvo una influencia importante en las primigenias organizaciones de mujeres en Venezuela. Otro elemento que en el contexto mundial jugó un papel relevante, fue el clima político creado al fin de la II Guerra Mundial, coyuntura que fue propicia para la democratización de diferentes ordenamientos políticos.
En este contexto, la mujer venezolana ejerció un papel destacado en la lucha por la conquista del voto universal, directo y secreto, el cual se plasmó en la constitución de 1947, y se empezó a ejercer definitivamente después de los sucesos del 23 de enero de 1958.
Es así como durante la segunda mitad del siglo pasado, la mujer venezolana fue asumiendo cada vez mayores roles relevantes en la vida social y política del país, la mujer fue copando con más presencia los espacios universitarios, culturales, productivos, campos antes exclusivos de los hombres en la Venezuela rural tradicional.
Debe resaltarse que este ascenso de la participación femenina en la sociedad venezolana, es una expresión de un fenómeno internacional desarrollado tanto en las sociedades metropolitanas occidentales como en algunas sociedades periféricas dependientes.
Por lo tanto, para nosotros esta fecha de 1936, marca un punto importante en el desarrollo histórico de la participación política y social de la mujer venezolana, una etapa cuyo devenir estudiaremos hasta el 2010.
Un periodo que comprende 74 años, 7 décadas en la cual las mujeres venezolanas han venido conquistando espacios cada vez más relevantes. Estamos hablando que en medio siglo la mujer accedió a la plena ciudadanía, se incorporó al sistema educativo en sus distintos niveles, participó de manera creciente en las diversas áreas de la economía nacional, conquistó espacios clave en el parlamento, en los tribunales, en los gabinetes ejecutivos, en instituciones, algunas llegaron a ser alcaldesas, otras candidatas presidenciales.
Al respecto Vargas (2010) agrega lo siguiente: Las demandas de las mujeres venezolanas para transformar su situación de minusvalía y exclusión han sido históricas. A través de arduas luchas, hemos conquistado en la actualidad el derecho al voto, mejoras en el salario, el divorcio, la patria potestad compartida, leyes que prohíben y sancionan la violencia intrafamiliar; hemos tenido acceso a la educación formal y muchos otros logros.
Hemos, pues, adquirido libertades y derechos que los sistemas sociales anteriores nos vedaban y reservaban únicamente para los hombres (pág. 20).
Y sin embargo, muchas aspiraciones de las mujeres quedaron pendientes, muchas estructuras que sostienen la desigualdad de género se mantuvieron, por lo cual las luchas por la igualdad de género aun persisten, es decir, el movimiento de las mujeres, el feminismo, mantiene plena vigencia en tanto las estructuras patriarcales se mantengan. Todavía quedan pendientes para las mujeres conquistar plenos derechos políticos, sociales, económicos, culturales, sexuales, reproductivos.
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